Deshidratador de alimentos. Snacks deliciosos y saludables

Hola a tod@s. Hoy os traemos un nuevo pequeño electrodoméstico, el deshidratador de alimentos. Es posible que al leerlo te hagas una pequeña idea de para qué se usa, pero aquí te vamos a explicar la cantidad de modelos y usos que tiene.

Ahora que vuelve el interés por la comida sana, sin conservantes, aditivos, etc. este maravilloso utensilio puede convertirse en tu mejor amigo. Con él podrás preparar verduras, frutas e incluso carne si quieres probar cosas nuevas, alargando su conservación sin ningún tipo de químico.

Pero… ¿cómo trabajan estos aparatos?

Se trata de un elemento que calienta una cámara de aire, donde se encuentran los alimentos en varias alturas, y mantiene la temperatura durante largos periodos de tiempo. Gracias a esto, se consigue eliminar el agua que hay en los diferentes alimentos, así como los hongos, las bacterias y la levadura, por ejemplo. Ya que muchos alimentos son en gran proporción agua, estos bajan su dimensión una vez sometidos a este proceso (haciendo más fácil su almacenamiento) pero pueden recuperarla posteriormente sólo con agregarles agua, lo que los hace un elemento ideal para las verduras.
Lo ideal sería que este proceso lo hiciéramos a la temperatura más baja posible, entre los 38 y 45 grados ya que esto es clave para conservar lo más intactas posible las propiedades de los alimentos.
Lo que conseguimos con este proceso, además de conservarlos durante más tiempo, es potenciar el sabor, pudiendo usarlos como snacks, de aporte energético para entrenamientos o complementos culinarios para diferentes platos.

 

La gran ventaja de este aparato es que puedes contar con determinadas frutas que sólo se venden en una época concreta, durante todo el año, como por ejemplo el albaricoque, las fresas, el higo…

 

Además, este utensilio es ideal para preparar pizzas, crepes, galletas, panes, dulces, masas diversas o platos más elaborados.

Su uso es sencillo y te lo explicamos en 3 sencillos pasos.

1º Cortamos los alimentos en porciones y los vamos colocando en las bandejas del deshidratador. La cantidad de alimento que podamos colocar dependerá de la cantidad de bandejas que tenga el deshidratador.

2º Una vez colocados todos los alimentos, cerramos el deshidratador y lo encendemos eligiendo el programa y temperatura que deseemos, si es posible, o simplemente ponerlo en marcha si es automático, dejando que desarrolle el proceso de deshidratación durante varias horas.

3º Terminado el proceso, ya tendremos los alimentos listos para almacenar o consumir.

Es posible que os estéis preguntando ¿pero este aparto cuánto consume?
Los deshidratadores consumen muchísimo menos que un horno convencional, ya que sólo necesitan una resistencia que se va encendiendo y apagando en función a la temperatura que escojamos y un ventilador para mover ese calor por todos lados.

Y la pregunta del millón… ¿qué deshidratador debería comprarme?

Esto va a depender de la utilidad que le quieras dar. Nosotros recomendamos que empecéis por uno sencillo y económico, y si de verdad te enganchas a este aparato, inviertas en uno más “profesional”
Aquí te dejamos algunas opciones interesantes que podrás adquirir.

 

Y cómo no, también os dejamos con una receta que no te dejará indiferente, para que compruebes que no solo sirve para deshidratar frutas.

Masa de pizza totalmente vegetal, sin gluten y “cruda”

  • 90g de trigo sarraceno activado.
  • 50gr de zanahoria rallada.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Orégano al gusto.

Pon el lino a remojo mínimo 2 horas, pasado este tiempo pásalo por un colador ayudándote de una espátula o cuchara para eliminar todo el líquido sobrante.
Tritura todos los ingredientes juntos y haz una masa. Extiéndela sobre papel de horno consiguiendo el grosor adecuado, según lo crujiente que la queramos.
Hazle los cortes de las porciones por encima antes de meterla al deshidratador.
Una vez dentro, lo ponemos en funcionamiento unas 6-8 horas a 45º dándole la vuelta a la masa pasadas 3-4 horas.
Una vez lista la masa, monta la pizza a tu gusto. Tienes dos opciones según el relleno que hayas puesto: o la metes en el horno convencional unos 5 minutos solo para que el queso se funda o la vuelves a meter en el deshidratador 10-15 minutos.

¡Y listo! Ya tienes una pizza de lo más saludable.

Pan crujiente.

  • 1 calabacín grande
  • 3 zanahorias grandes
  • ½ cebolla roja
  • Lino molido
  • Levadura
  • Sal y pimienta

Trituramos el calabacín y las zanahorias. Sazonamos al gusto y añadimos las semillas de lino molido. Añadimos el 4% de levadura del peso de la mezcla y mezclamos bien. Extendemos la masa que hemos creado y la precortamos en cuadrados con la parte roma del cuchillo.
Deshidratamos inicialmente 2 horas a 75º y luego 12 horas a 45º volteándolo cuando sea necesario.

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